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La opinión que los ciudadanos tienen de la gestión de la crisis por parte del Gobierno es claramente negativa, pero de momento no se traduce en un castigo electoral severo para los socialistas. El PSOE cae apenas cuatro décimas en intención de voto respecto al barómetro anterior y el PP sube, pero solo cuatro décimas también. La distancia entre el PP (32,4%) y el PSOE (27,6%) es inferior ahora a la que hubo en pleno caso Cerdán. Pero lo que se agranda es la distancia entre el bloque de la derecha y el bloque de izquierdas:
Vox sigue avanzando, esta vez con el viento de cola de la crisis de Ceuta: pasa del 17,2% al 17,8% y es visto por el 27% de los encuestados como el partido más capacitado para gestionar la inmigración. Es, además, el partido con más fidelidad de voto y el que más moviliza a sus electores.
Aquí os dejo la crónica política de Anabel Díez: Mitigar el caos, meta compartida del Gobierno, y este artículo de Enric Company: El dilema de darle o no tiempo a Sánchez.
Y además:
- Dios escribe derechas con renglones torcidos. Martín Caparros nos ofrece hoy esta ácida reflexión sobre el auge de la extrema derecha en distintos países: Trump viene a ser las burbujas; Milei, un espejo; Le Pen, una caricatura, y Abascal, un facha como debe ser.
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