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Hola, ¿cómo estás?
Yo esta semana te escribo desde mis vacaciones de verano (por eso llegamos hoy jueves en lugar del martes y te pedimos perdón por ello). A estas alturas ya me he bañado en el océano, he visitado un montón de faros y acantilados, he comido, he bebido y me he reído mucho más de lo normal. He ido a un montón de verbenas, he disfrutado de noches en vela y de siestas eternas en tardes calurosas, me he tumbado en mi hamaca a ver pasar las nubes o a leer cualquier libro y me he tumbado en el campo a ver montones de estrellas fugaces en uno de los cielos más bonitos del mundo y, por supuesto, he visto como llegaba la oscuridad cuando la luna ha tapado al sol el pasado miércoles. Tengo ya los mofletes quemados por el sol, un montón de picaduras de diferentes bichos por todo el cuerpo pero también me he sacudido ya el estrés de todo el año trabajando.
Mi verano está siendo estupendo, pero me gusta también mucho el verano de Manuel Rodríguez Fernández que nos contó en esta carta al director de hace unos meses.
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