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Telecinco ante el abismo: seis retos para la nueva temporada
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La sede de Mediaset en Madrid.
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Los datos de audiencia están siendo implacables con Telecinco. Si en junio cerró su peor temporada histórica (8,9% de media entre septiembre de 2025 y junio de 2026), en julio marcó mínimo mensual (7,1%), con datos más propios de un canal secundario que de uno de los grandes. En cinco cursos, Telecinco ha pasado de liderar sin problemas con un 13,1% de cuota a ese lugar cercano a la irrelevancia en el que le sitúa el 8,9%. Los datos de julio los pueden achacar al Mundial, pero la realidad es que tampoco han funcionado muchas propuestas que no coincidían con el fútbol, y que el problema viene de atrás. Es prácticamente imposible que a partir de septiembre se repita un dato como el de julio (también porque el listón ya está extremadamente bajo), pero aun así, debería haberse encendido en los despachos una luz roja ya no solo de aviso, sino de emergencia. Telecinco tiene un problema. O muchos. Aquí voy a detenerme en algunos de los retos que tendrá que afrontar a fondo en la próxima temporada.
Una de las consecuencias de la marcada bajada de audiencias de Telecinco ha sido la caída de sus informativos. Si en el curso 2021-2022 la cuota media de las ediciones de sobremesa y noche de todos los días de la semana era del 13,5%, el curso actual ha cerrado con un 8,3% de cuota, casi cinco puntos de diferencia; más de un punto de caída por temporada. La situación de gravedad de sus informativos es más llamativa todavía si se mira el dato del noticiero que presenta Carlos Franganillo por las noches, que en esta temporada ha promediado un 7,5% de cuota. Sabemos que le hizo mucho daño la pérdida de Pasapalabra, pero cada año ha ido a peor, y eso ya no se puede achacar solo al concurso. Algo habrá que no está conectando con el público. Ellos suelen defender que prefieren mantener su estilo, alejado de otros informativos más autorales y que se benefician más de la polarización. Pero ya puedes estar haciendo el mejor informativo del mundo, que si no lo ve nadie, de poco va a servir.
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Carlos Franganillo, en el plató de Informativos Telecinco en una imagen de 2024. / CLAUDIO ÁLVAREZ
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Dos de las franjas en las que peores resultados ha tenido Telecinco en esta temporada han sido la sobremesa (8,1%) y la tarde (9%) por un lado, y el prime time (8,8%) por otro. A los programas diarios que se emiten tras el informativo de las 15.00 les cuesta atraer al público. Quizá por eso la batería de estrenos con los que este verano han reformulado su parrilla vespertina, posiblemente testando posibles reemplazos de cara a la temporada regular. De momento, De lunes a viernes parece la mejor baza, un formato que recuerda mucho a Sálvame, con muchos de sus rostros y un tono que por momentos resulta parecido… pero sin ser Sálvame. ¿Peligra el hueco de Joaquín Prat? Las tardes, y todo lo que suponen de retención de un público fiel, son una de las franjas más importantes para el cómputo total del día.
La gran baza de Telecinco para la próxima temporada es una prueba con forma circular, las letras del alfabeto y preguntas cuyas respuestas empiezan por esas letras. Todos los ojos estarán puestos en Rueda la letra, el concurso que incluirá el antiguo Rosco de Pasapalabra (ahora llevará otro nombre) y que presentará Carlos Sobera. Poco más se sabe, porque todavía no se conoce ni cuándo se emitirá (¿a las 20.00, desplazando a ¡Allá tú!, una de las pocas —o la única— propuesta del canal que parece haber encontrado su público?) ni en qué consistirá el resto del programa ni si Carlos Sobera casará bien con el formato. Tampoco parece muy sensato esperar que la salvadora de todos tus males sea una prueba de un concurso. Pero es verdad que siempre hablamos de que la marcha de Pasapalabra a Antena 3 supuso el comienzo de la actual crisis de Telecinco. ¿Será suficiente recuperar la prueba anteriormente conocida como El Rosco?
Mencionaba antes el prime time, que básicamente en Telecinco es sinónimo de realities. Entre diferentes ediciones de Supervivientes, de Gran Hermano y La isla de las tentaciones, queda poco espacio para otra cosa en su programación nocturna. El problema es que, aunque estos formatos todavía tienen un indudable tirón, ya no arrastran al público de la misma forma que lo hacían antaño. Y cuanto más se abuse de ellos, más se van agotando. En otoño veremos otro Supervivientes All Stars, que no solo es la segunda edición de Supervivientes del año, sino que sus concursantes son repetidores. La 11ª entrega de La isla de las tentaciones se estaba grabando este julio, por lo que es probable que llegue antes de que termine el año. ¿Aguantarán tanto estrujamiento?
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Telecinco promociona su nuevo concurso poniendo el Rosco a otros presentadores del canal.
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Viendo el camino que llevan los dos canales de Mediaset, ya no parece absurdo plantear la posibilidad de que la hermana pequeña pueda llegar a superar a la mayor. Y más cuando parece que el propio grupo a veces pone más esfuerzos en la segunda cadena que en la primera. El flamante gran fichaje de Josep Pedrerol se asomará a Cuatro las noches de los domingos, completando un cuadro en el que ya están Risto Mejide, Iker Jiménez y Nacho Abad, con estos dos últimos como habituales elegidos para coberturas informativas especiales. En la temporada 2025-2026, frente al 8,9% de Telecinco, Cuatro promedió un 6,1% y se situó por delante de La Sexta. Todavía está lejos de su hermana, pero cosas más locas se han visto.
Más allá de movimientos de programación o de datos de audiencia, una de las cosas por las que debe luchar Telecinco es por volver a ocupar un lugar central en el imaginario de los espectadores. Recuperar su identidad, o construirse una nueva y apostar firmemente por ella. En los tiempos en los que era líder, Telecinco era un canal que en muchas casas estaba de fondo todo el día, acompañando a la gente. Quizá era Sálvame, o Pasapalabra, o el reality de turno. Pero ahí estaba. Ver Telecinco era un hábito. Son muchos quienes han perdido esa costumbre. Colarse en las rutinas de los espectadores es clave. Y eso, que se puede perder de la noche al día, no se recupera de hoy para mañana. Requiere paciencia y conocimientos. Suerte.
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Lo que estoy viendo
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Kaia Gerber, Igby Rigney, Hayes Warner, Homer Gere y Graham Campbell, en 'The Shards'. / FX
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¡Ha vuelto Ted Lasso! (Apple TV). Lo pongo con exclamaciones, como si realmente me sorprendiera de que volviera, pero es el regreso menos sorprendente que ha podido haber. Ya sabéis que ahora Ted entrena al equipo femenino del Richmond, con lo que muchos de los personajes anteriores vuelven y otros (el equipo y una entrenadora nueva) cambian. He visto cuatro capítulos, de los que hablo un poco más por aquí. Mantienen la esencia de la serie y, desde el segundo episodio, cuando ya están de vuelta a Richmond, te hacen sentir como si nada hubiera cambiado. Esa es una de las pegas que le saco, que no sé si tiene mucho sentido volver a hacer lo mismo. También que a veces cae en los mismos estereotipos que quiere criticar. Pero, al mismo tiempo, sigue siendo Ted Lasso, sigue siendo ese universo amable en el que sentirnos a gusto. Y a veces solo queremos que alguien conocido nos dé un abrazo y nos diga que todo va a ir bien. Eso lo borda el bueno de Ted.
Buena parte de mi tiempo de visionado en estos días lo he dedicado a ver los nueve episodios de The Shards (estreno hoy en Disney+), adaptación de la novela homónima de Bret Easton Ellis con Ryan Murphy y Ellis como cocreadores. Menuda combinación explosiva esta. Si conocéis sus trabajos mínimamente, ya os podéis hacer una idea de lo que hay en The Shards. Mucho exceso, sexo, drogas, niños ricos, cuerpos perfectos, y un poco de asesinatos para tener una trama que dé algo de sentido (pero solo algo) a lo que vemos. La serie es una montaña rusa y muchas veces está a punto de descarrilar, pero como suele ocurrir con las cosas que toca Murphy, es difícil dejar de verla. Personalmente, cada vez me cuesta más entrar en las historias de Murphy y de Ellis solo leí American Psycho y me prometí no volver a leer nada suyo. Pero son dos seres que me producen tanto rechazo como atracción, y eso se ha replicado en mi relación con esta serie.
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