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Buenas tardes,
Mientras la semana pasada, en España, algunos preparaban la maleta para disfrutar de las vacaciones de verano, al otro lado del planeta, en Brasil, unas 7.500 personas se reunían en la Conferencia Internacional de VIH/Sida, el evento más importante sobre esta enfermedad que afecta a 40,9 millones de personas en el mundo. Esta edición, la número 26, era clave. Por una parte, era una sesión en la que ya se podía hacer un balance más preciso sobre los recortes a la ayuda al desarrollo en salud global que comenzaron en 2025, cuando la suspensión de la agencia estadounidense (USAID) y su posterior cierre marcó el pistoletazo de salida para la debacle en las cuentas de la cooperación internacional. La anterior edición, que se celebró en julio en Alemania, aún no podía ofrecer una fotografía completa de las consecuencias.
Por otra parte, la de 2026 era la primera edición que se celebraba tras los acuerdos que permitieron distribuir el lenacapavir en nueve países africanos con alta incidencia de VIH con un coste de apenas 40 euros. Aunque en la agenda de la conferencia abundaban foros sobre los beneficios de este inyectable, la realidad es que en los primeros días del evento la distribución global del lenacapavir fue motivo de tensiones.
Nuestro compañero Joan Royo Gual, que asistió a la conferencia en Río de Janeiro, nos cuenta en este reportaje cómo varias personas protestaron porque el lenacapavir no había llegado a América Latina. En el Centro de Convenciones de Riocentro, los manifestantes levantaron carteles con mensajes como “Testado en Brasil, negado a los brasileños”, “Usan nuestros cuerpos y después nos niegan el acceso” y en ruedas de prensa se habló sobre la necesidad de presionar para que el medicamento llegue a una región donde el número de nuevos casos ha aumentado un 13% entre 2010 y 2024.
Pero ese no fue el único percance en la Conferencia. Fue también muy sonado que el Gobierno de Estados Unidos, en una conferencia sobre el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida, presentó un mapa del continente africano donde todos los países estaban mal señalados. Kenneth Ngure, presidente electo de la Sociedad Internacional del Sida (IAS), calificó el episodio como “desalentador”. “Los países africanos deben ser tomados en serio. El continente africano sigue soportando la mayor carga de la pandemia del VIH”, dijo. En los próximos días, en Planeta Futuro, seguiremos publicando historias que encontramos en la Conferencia. ¡Estén atentos!
Mientras tanto, les recomiendo otras historias que hemos publicado en la última semana. Lola Hierro ya regresó de Sudáfrica, donde estuvo reporteando sobre la ola de xenofobia que sacude el país, pero mantiene contacto con las personas que conoció. Ahora, desde Madrid, ha seguido la historia de una familia de República Democrática del Congo (RDC) que no ha hecho más que empeorar.
Desde Uganda, nuestro colaborador John Okot nos cuenta cómo el país ha conseguido superar el ébola (que, sin embargo, sigue arrasando en RDC). Pepe Naranjo y Alfredo Cáliz nos hacen una radiografía del coste de la rápida urbanización en Abiyán, Costa de Marfil. Y Sol Acuña nos explica cómo Benín ha encontrado en el vudú una oportunidad para promover el turismo y para reivindicar el legado cultural que el colonialismo quiso arrebatarle al continente.
¡Hasta la próxima!
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