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Buenos días a todo el mundo. Hace unos meses, un equipo de mis colegas se enteró de un plan que parecía una locura. El hombre al que Israel y Estados Unidos habían preparado para que se hiciera con el poder en Irán después de la guerra era uno de los presidentes iraníes más radicales, antiestadounidenses y antiisraelíes de tiempos recientes: Mahmud Ahmadineyad. ¿Recuerdas a Ahmadineyad? ¿El que, cuando fue presidente entre 2005 y 2013, pedía constantemente el fin de Israel? ¿El que negaba el Holocausto? Sí, ese Ahmadineyad. El plan fracasó. Pero esos mismos colegas vuelven esta semana con otra investigación que aporta más detalles sobre el plan y ayuda a entender cómo Estados Unidos e Israel llegaron a considerarlo viable. En esta edición, te cuento la sorprendente historia de cómo Israel llevó a cabo una operación de varios años para preparar a Ahmadineyad. También:
El inesperado hombre de Israel en TeheránLos detalles del plan para convertir a Ahmadineyad en el próximo líder de Irán parecen sacados de una novela de espías. Un encuentro en una universidad de Budapest, durante el cual el expresidente iraní tuvo que deshacerse de su propio equipo de seguridad. Un ataque aéreo israelí para liberarlo del arresto domiciliario, seguido de una frenética huida en un coche del Mosad hacia un refugio secreto. (Y quizá algo de bótox). Es difícil exagerar lo sorprendente que resulta la decisión de Israel de idear un plan de cambio de régimen en torno a este hombre. En el pasado, él se mostró extremadamente hostil hacia los países que ahora proponían instalarlo como nuevo líder de Irán. Además, supervisó la aceleración del programa nuclear iraní, así como la sangrienta represión estatal contra el Movimiento Verde, que surgió para protestar contra su controvertida reelección frente a un candidato considerado reformista. ¿Era este el hombre que iba a liderar y estabilizar un país dividido tras la guerra? La premisa nunca llegaría a ponerse a prueba. El propio Ahmadineyad acabó desencantándose con el intento israelí de devolverlo al poder, y en algún momento abandonó el refugio en circunstancias que aún no están claras. Sin embargo, como muestra el reportaje de mis colegas, detrás de este plan había cierta lógica. Además de los sorprendentes detalles sobre cómo Israel intentó reclutar al expresidente, también averiguaron más sobre por qué Israel quería hacerlo. Lo que descubrieron fue que, a lo largo de la última década aproximadamente, la relación de Ahmadineyad con el Estado iraní había cambiado de formas que podrían convertirlo en un activo potencial para Israel, un país al que alguna vez había proclamado enemigo mortal. ¿De línea dura a pragmatismo? Lo que los funcionarios israelíes y estadounidenses buscaban en un futuro líder iraní era pragmatismo: alguien dispuesto a hacer negocios con Israel y Estados Unidos. Y Ahmadineyad ya había demostrado estar dispuesto a ceder en su ideología de línea dura con tal de volver al poder. Era ambicioso, y su ambición se había visto frustrada.
Tras dejar el cargo, Ahmadineyad empezó a chocar con el régimen. Se le impidió varias veces postularse a las elecciones presidenciales, y finalmente concluyó que no podría llegar al poder mientras el sistema actual siguiera vigente. En medio de todo esto, su imagen pública empezó a cambiar. Suavizó su retórica anti-Israel. De pronto estaba dando entrevistas y publicando cosas sobre música pop iraní en las redes sociales. Empezó a criticar a las fuerzas de seguridad iraníes por su brutalidad y acusó a la clase dirigente de corrupción. También cambió su aspecto: los trajes a la medida sustituyeron a su característico rompevientos caqui. Aprendió inglés y se arregló la barba. Celebró largas reuniones públicas con votantes descontentos y, en ocasiones, les ayudó a lidiar con la burocracia del gobierno. Mis colegas descubrieron que muchos en Irán recibieron esta transformación con escepticismo: un intento de pulir sus credenciales populistas y distanciarse de los gobernantes. Pero Israel y Estados Unidos se estaban dando cuenta. El resentimiento de Ahmadineyad hacia el ayatolá Alí Jameneí y otras figuras importantes de Irán parecía ir en aumento. Manifestó su admiración por el presidente Donald Trump, a quien envió cartas y llamó “un hombre de acción”. Si alguna vez volviera a la presidencia —les decía Ahmadineyad a aquellos en su círculo—, Irán reconocería a Israel y normalizaría las relaciones como parte de los Acuerdos de Abraham. Un error de cálculo Israel puso en marcha el plan para derrocar al régimen actual e instalar a Ahmadineyad en los primeros días de la guerra. Pero, como dicen mis colegas, “poco del plan salió como los israelíes esperaban”. Estados Unidos e Israel subestimaron la resistencia del régimen iraní. Este no se ha derrumbado a pesar de una guerra que ha acabado con la vida de muchos de sus principales líderes. También subestimaron el compromiso de Ahmadineyad, quien al final abandonó el plan por razones que aún no entendemos del todo.
Mi colega Julian Barnes, uno de los autores de la investigación, destacó hasta qué punto Israel logró penetrar en Irán. “Reclutar a un expresidente para el plan israelí de cambio de régimen es, desde cualquier punto de vista, un extraordinario éxito de inteligencia”, dijo. “Y, sin embargo, todo el plan se vino abajo justo cuando se estaba ejecutando”. Según mis colegas, los servicios de inteligencia iraníes acabaron por reconstruir poco a poco la historia de la conexión de Ahmadineyad con Israel. Hasta la semana pasada, no se había visto al expresidente en público desde finales de febrero. Luego, el lunes pasado, hizo una breve y sorprendente aparición en el cortejo fúnebre del ayatolá Jameneí. Pero parecía estar fuertemente custodiado. “Los videos del cortejo”, reportaron mis colegas, “mostraban a Ahmadineyad, con una chaqueta gruesa bajo un calor de 32 grados Celsius y una mascarilla quirúrgica bajada hasta la barbilla”. “Ahmadineyad estuvo de pie con la cabeza gacha, sin decir nada, flanqueado por todos lados por lo que parecían ser guardias de seguridad”. Lee la investigación, en español, aquí. Más noticias sobre Irán:
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