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¡Saludos! Soy Francisco Doménech y este es el boletín de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS. En la imagen que encabeza este correo, a estas alturas del año debería haber tantos puntos que veríais una nube de puntos casi continua, siendo imposible distinguirlos entre sí. Sin embargo, eso solo pasa en las localidades y zonas de España en las que las autoridades se han puesto verdaderamente las pilas para seleccionar lugares para observaciones públicas: en ellos, en primer lugar, la visibilidad directa del eclipse total ha de ser posible; y eso no es tan fácil, teniendo en cuenta que sucederá el 12 de agosto en torno las 20:30, con el sol ya demasiado cerca del horizonte. Por eso, tener una red de puntos oficiales de observación va a ser más clave aún en este eclipse total que en otros para poder gestionar las multitudes que se mueven para poder contemplar estos fenómenos.
Será una de las pocas veces en todo el siglo XXI que algo así pueda verse en Europa: un sol negro, rodeado de una que desprende a su alrededor una estela blanca, mientras en pleno día se ha hecho de noche, una noche extraña. Sucederá casi en exclusiva en España y en plena temporada alta veraniega. "Qué maravilla", pensamos en Materia hace dos años, en cuanto fuimos conscientes de que esta ocasión se avecinaba, atrayendo a todavía millones más de turistas en torno al 12 de agosto. E inmediatamente pensamos: "Se va a liar parda", con el país ya saturado de visitantes y en época de máximo riesgo de incendios.
Para evitar que se líe parda, el Gobierno español comenzó en 2025 a diseñar un plan cuyo eje era tener una red clara de puntos oficiales de observación:
- Para que cualquiera, residente o visitante, sepa a dónde ir dentro de la banda de totalidad, si quiere ver ese sol negro durante el momento álgido del eclipse. Qué queréis que os diga, juntarme con mucha gente no es mi manera ideal de ver un eclipse total, pero todo el mundo debería tener la posibilidad de sumarse al evento, aunque no lo haya preparado a conciencia como yo.
- Para poder prever dónde se va a concentrar la gente y hacia dónde se van a producir los muchos millones de desplazamientos en coche en unas pocas horas, algo que este país nunca ha vivido. Saberlo con certeza y antelación va a ser imposible, porque las nubes mantendrán la incertidumbre hasta casi el último momento.
Poder prever dónde habrá concentraciones masivas es la clave para poder evitar el caos, los cortes de suministros y telecomunicaciones y los atascos monumentales que siempre acompañan a los eclipses totales en zonas del mundo muy pobladas.
En abril de 2024, cuando publicamos nuestro primer reportaje sobre la complejidad de que un país se organizase para un eclipse total, nos preocupaba que aún estuviera todo por hacer. Ahora las autoridades —estatales, autonómicas, provinciales y locales— ya están haciendo muchísimas cosas. Sin embargo, a falta de menos de tres meses para el 12 de agosto, España aún no tiene una red de puntos de observación debido a la falta de coordinación entre las diferentes autoridades. El Gobierno iba a tener en marzo un mapa con puntos oficiales en todo el país... y acaba de descartar elaborarlo.
Por eso, en EL PAÍS hemos tomado la iniciativa. Os presentamos el:
Lo iremos ampliando en las próximas semanas, a medida que las autoridades vayan deshojando su margarita.
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