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Hace unos días leí una entrevista de mi compañero Iker Seisdedos a la escritora mexicana Valeria Luiselli. En ella, la autora reflexionaba sobre cómo vivimos en un mundo que aún no está narrado, es decir, somos testigos de la actualidad, pero en realidad aún no entendemos lo que supone y las consecuencias que va a tener lo que hoy es noticia. Luiselli pone de ejemplo a Plinio ‘el joven’, quien documentó la primera explosión volcánica, la del Vesubio en el año 79, sin mencionar la palabra volcán. Él solo vio que una montaña se comportaba de modo extrañísimo. Cuando se le pregunta por cómo hace para no dejarse llevar por la distracción de las malas noticias, la escritora da pistas para disfrutar de los pequeños placeres, y añade: “No nos podemos dar el lujo de la desesperación y la desesperanza. Es también una postura política no sucumbir a la tentación de la catástrofe”.
Al leer eso me acordé de nuestro boletín, este remanso de paz y de noticias positivas que nos salva un poquito la semana. Con motivo del 50 aniversario del periódico, el sábado 2 de mayo organizamos una charla en el centro cultural Matadero Madrid titulada Pues no estamos tan mal. En ella queremos hablar, entre otras cosas, de qué noticias os gustaría leer durante los próximos años a los lectores de EL PAÍS. Si te apetece contárnoslo, puedes hacerlo en el siguiente formulario o respondiendo a este e-mail.
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