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¡Hola!
Soy otra vez Guillermo Alonso y aquí vengo con un repaso a lo que en la última semana más ha interesado a los lectores de ICON. Primero encontrará un reportaje de Marita Alonso sobre cómo Grindr ha cambiado el modo en que una generación (o dos) de hombres queer se han enfrentado al sexo. ¿Se ha metido alguna vez ahí? Al parecer, hay muchos más abdominales y oblicuos de media que en la calle y ese espacio en el que cada cual expresa libremente sus preferencias para buscar el sexo o el amor ha dejado atrás el proceloso mundo de las filias y fobias personales ("que le guste leer", "que no fume", "que no tenga perro") para dar lugar a unos muy problemáticos filtros ("no pluma", "no asiáticos", "no gordos").
La preferencia "no calvos" no parece tan habitual, supongo que porque la calvicie es, en sí misma, una cosa tan masculina, y lo masculino siempre tendrá un pase de preferencia en ciertos estratos y gustos del mundo gay. Sin embargo, a pocos hombres les gusta ser calvos, y de eso habla otro de los reportajes más leídos esta semana en ICON, este firmado por Karelia Vázquez: de los nuevos ensayos y técnicas para fortalecer el cabello masculino. Por ahora, parece, no sustituirán a los implantes de pelo, pero muchos hombres en los foros de Reddit siguen la actualidad de estas formulaciones, ensayos y avances como si fueran los resultados de La Liga.
En medio de todo esto, si solo queremos abdominales y pelazo (es una dramatización: afortunadamente muchísimos hombres viven felices en ese magma calentito de la normalidad estética, y eso que recelamos un poco de la siempre problemática palabra normalidad), ¿quién dice te quiero? ¿Cómo se declara el amor en 2026, cuando el me gusta en cualquier red social se ha convertido en una unidad mínima y compleja de comunicación? Se lo preguntó Enrique Rey el día de San Valentín. La gente, por ahora, está yendo al cine a intentar descubrirlo. Cumbres Borrascosas da respuestas confusas, porque el gran galán romántico de la cinta ha sido reflejado, en las diversas adaptaciones que existen desde hace décadas de la novela de Emily Brontë, más bien como una esponja de sus tiempos. Esto otro nos lo contó Ianko López en un artículo que se pregunta, básicamente, quién (o qué) demonios es Heathcliff.
Así que no hay respuestas, por ahora. En resumen, sobre el amor: no lo busquen en Grindr, en principio. Tampoco lo busquen en un implante de pelo. Tampoco en Cumbres Borrascosas. Búsquenlo, si acaso, en una canción del carismático y desgraciado Al Bowlly, cuya historia nos contó Jordi Bardají. Cantaba en Midnight, the Stars and You (una canción que usted conoce, seguro, gracias a El Resplandor, que no es una película de amor):
Your eyes held a message tender Saying, "I surrender all my love to you"
¡Pruebe a ponerlo en Grindr!
Y suerte.
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