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Irene Escolar es una de esas actrices premium, que ya se ha metido en muchas pieles, ha sido trasunto de demasiadas vidas intensas. Una de las más recientes ha sido su doble papel en la serie La ruta 2, de la que me habló hace poco y en la que retrara la España de los setenta y los noventa.
Palabras mayores es lo que hace sobre el escenario en Personas, lugares y cosas, montaje recién estrenado en el Teatro Español sobre un texto de Duncan Macmillan. Interpreta a Emma, una actriz politoxicómana en rehabilitación que camufla su historia personal. Esa decisión del personaje hace que el texto no arroje respuestas cerradas sobre las causas y consecuencias de la adicción. Es uno de sus grandes aciertos.
La propuesta de Escolar dirigida por Pablo Messiez es muy distinta a las que se han estrenado en Londres en los últimos 10 años. Comienza siendo realmente áspera y un auténtico lance para la actriz. Este relato de cómo salir de un abismo tan personal resulta todavía más intenso al ocurrir la mayor parte del tiempo en primera línea del escenario, a apenas un palmo de las primeras butacas, donde la actriz se desgañita y vomita sus entrañas. Tras ella quedan metros y metros de espacio oscuro y casi vacío.
Escolar es la que se ha puesto a sí misma en este brete. Ella compró los derechos del texto, convención a Eduardo Vasco, del teatro Español, para programarlo y a Messiez, que suele trabajar con su propia compañía de actores, para dirigirlo con ella al frente. Me impactaron muchas escenas, pero la conversación de la protagonista con sus padres, donde las líneas de quién agrede y quien es agredido están tan difuminadas, me dejó reflexionando durante días.
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