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¡Hola! ¿Cómo va todo?
Hace unos días vio la luz una investigación que aporta nuevas evidencias para corregir una injusticia histórica con Rosalind Franklin en el reconocimiento del descubrimiento de la estructura del ADN. El relato que acompañó a Watson, Crick y Wilkins tras recibir el Nobel de Medicina en 1962, cuatro años después de la muerte de la científica, se basaba únicamente en la genialidad de estos y la incapacidad de la mujer en comprender el significado de lo que había tenido delante durante meses.
Ahora, un artículo publicado en el Journal of the History of Biology, adelantado por la revista Science, cuestiona este relato. Ella, “la terrible Rossy” para Watson, sí había visto la hélice, según demuestran sus notas y una fotografía que hasta este momento se había olvidado: la número 49.
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