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El 'prime time' ya no es lo que pensabas
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'MasterChef Celebrity Legends', en una prueba grabada en Alcalá de Henares. / RTVE
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Los horarios locos de nuestra televisión es uno de los temas recurrentes de los que trabajamos en esto, y no por muchas veces tratado, deja de ser menos importante volver a ello. La consultora Geca ha publicado un informe sobre el retraso del prime time español en el que compara los horarios de hace dos décadas y los de ahora y cómo ha afectado al público que ve la televisión. Muchas de las cosas que vamos a contar a continuación ya han sido tratadas en este boletín, pero creo que merece la pena volver sobre ello porque, además, cada año va a peor.
Según este análisis, la oferta estrella de la noche de los principales canales, es decir, el prime time, empieza hoy 48 minutos más tarde que en la temporada 2007-2008. Son programas que empiezan de media a las 23.11 (en esta temporada me atrevería a decir que es incluso un poco más tarde), mientras que en la temporada 2007-2008 empezaban a las 22.23.
¿Qué ha ocurrido con ese retraso de 48 minutos? Que ahora las apuestas principales del prime time las ve menos gente porque hay menos gente delante del televisor. En la temporada 2012-2013, en el momento en que comenzaba el prime time había 20,6 millones de espectadores viendo la televisión tradicional. Ahora, son 10,8 millones los que están ante el televisor cuando empiezan esos programas, casi la mitad. Y eso no solo es porque menos gente ve la televisión tradicional, que también. Sino porque cuanto más se acerca la medianoche, queda menos gente ante la tele.
En la temporada 2025-2026, entre las 22.00 y las 23.00 había una media de 12,1 millones de espectadores ante el televisor. A esas horas se están emitiendo El hormiguero, La revuelta, Horizonte, First Dates, El intermedio… Es decir, esos programas que antes se concebían como una especie de enlace o relleno antes de que comenzara el contenido estrella de la noche. Entre las 23.00 y las 00.00, hay 9,5 millones de espectadores ante el televisor, es decir, 2,5 millones menos. Una de las conclusiones del informe es que ahora el varadero prime time, la franja en la que se reúnen más espectadores ante el televisor, es lo que solemos llamar (erróneamente) access prime time. Ese es el auténtico horario de máxima audiencia, como ya contó Paloma Rando en esta columna.
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Pablo Motos, Pepa Charro y Julián López, en 'El hormiguero'. / ATRESMEDIA
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El informe mira las últimas 19 temporadas, pero si nos vamos más atrás en el tiempo, la diferencia de horarios es todavía más pronunciada. Como recoge este reportaje de Eneko Ruiz Jiménez, en 1995, Quién sabe dónde empezaba a las 22.05 y Esta noche, sexo, un late night, empezaba a las 23.40. En El Correo recuerdan que en 1996, Médico de familia empezaba a las 21.30, mientras que Esta noche cruzamos el Mississippi lo hacía antes de las 23.30. Sin irnos al siglo pasado, en 2005, Crónicas marcianas arrancaba a las 23.45, la misma hora a la que comenzaba Buenafuente. En la temporada 2025-2026, 20 de los 29 programas de entretenimiento y ficción más vistos de la temporada empezaron pasadas las 23.00.
¿Qué ha pasado para que ocurra esto? La respuesta corta es que programas como El hormiguero y El intermedio ahora empiezan más tarde y, sobre todo, han alargado su duración para competir y rascar mayor cuota de pantalla. En definitiva, se han convertido en la oferta principal de la noche, el verdadero prime time. En la temporada 2007-2008, El hormiguero empezaba a las 21.36, duraba 47 minutos y terminaba hacia las 22.23, cuando había 18,8 millones de personas viendo algún canal de televisión. De forma progresiva, el programa empieza a alargarse en minutos de duración y va empezando y terminando cada vez más tarde. En la temporada pasada, terminaba en torno a las 23.11, y el programa ha pasado de durar 47 minutos a 76 minutos. Muy llamativo es cómo el duelo entre La revuelta y El hormiguero ha llevado a ese segundo a alargarse 14 minutos de golpe en las dos últimas temporadas. El intermedio también ha retrasado su horario: en la temporada 2007-2008 terminaba a las 22.05 y en la temporada pasada, terminó a las 23.04, es decir, una hora más tarde. Pero no es solo que empiece más tarde, es que sobre todo ha ampliado su duración: El intermedio termina 59 minutos más tarde, pero solo empieza 8 minutos después.
“El retraso ha dejado de ser una estrategia de programación para convertirse en un estándar de mercado”, dice en el informe su autora, Eva María Cerrada. “Estos programas se han convertido en la actual oferta de prime time, ya no son programas de ajuste como hace años porque los informativos eran más cortos o había una necesidad de que los programas de prime time empezaran a las 22.00-22.15”, añade. “El prime time español ya no es una franja de las 22.00, es una franja de las 23.00”.
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El Gran Wyoming en 'El intermedio'. / GLOBOMEDIA
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¿Cuál es el resultado práctico de todos estos movimientos? Que, como dijimos por aquí, la televisión lineal está expulsando a los espectadores, y el motivo es la relevancia que la industria da al dato de cuota. Un ejemplo de la temporada pasada que recoge este informe. La Voz Kids empezaba a las 22.17, con 1.028.000 espectadores y un 12,8% de cuota. Supervivientes All Stars arrancaba a las 23.16, una hora después. Tuvo también una media de 1.028.000 espectadores, pero su cuota fue del 17,5%. El mismo público, pero 4,7 puntos más de cuota. “Las cadenas retrasan el horario de inicio de los programas para ganar cuota de pantalla con la idea de contentar a las agencias publicitarias y productoras, en detrimento de perder espectadores. Como el share mide el porcentaje sobre quienes están viendo la televisión en ese momento, un programa puede presumir de cuotas más elevadas mientras reúne a menos espectadores”,
Cuando se cuestionan estos horarios, los directivos de las cadenas suelen alegar que ahora todo puede verse cuando se quiera bajo demanda y en diferido. Pero, ¿realmente el visionado en diferido compensa la pérdida de espectadores? El informe de Geca también se ha fijado en eso y la conclusión es que el diferido compensa parte, pero no revierte el daño. La ficción es el género que más se consume en diferido. Este tipo de visionado aporta una media del 21% adicional a los 14 títulos de ficción que se contabilizaron en el prime time de la temporada pasada. Sin gluten, por ejemplo, recuperó un 37,5% así, y Ena recuperó un 34,5%. Sin embargo, La que se avecina solo recuperó un 8,4% y las series diarias, un 12%, aunque habría que tener en cuenta que La que se avecina ya está disponible en Prime Video antes de su emisión en Telecinco y que las diarias reciben muchos visionados en plataformas. Y ojo a la última conclusión del informe: “El prime time perdido no se ha ido al streaming. Se ha ido al sueño”. La gente no deja de ver la televisión a esas horas solo para ver plataformas, la deja de ver sobre todo porque el horario es incompatible con la vida humana.
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María Valverde y Jose Coronado, en 'El problema final'. / NETFLIX
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Empecemos por un par de estrenos nacionales inminentes. He visto los cuatro episodios de El problema final (viernes 25 en Netflix), adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte de mismo título. La serie propone un misterio al estilo clásico, con un grupo de personajes aislado en un islote del que no se puede salir por una tormenta, y una muerte en extrañas circunstancias tras la que vendrán otros misterios adicionales. Un actor que antaño interpretó a Sherlock Holmes, ayudado por un escritor de novela negra, se pondrá al frente de la investigación. La serie tiene un reparto de campanillas, lo que hizo que no pudiera evitar tener la sensación de estar viendo a Pepón Nieto, Maribel Verdú o Gonzalo de Castro disfrazados. Los tres primeros episodios, en los que se desarrolla el misterio, son entretenidos, y el cuarto, la resolución, frena el ritmo con un desenlace más pausado e incluso anticlimático. Para mí, lo mejor es la ambientación que, aunque se supone que es la España de 1959, tiene mucho aire al Hollywood clásico. Pero me sacaba de la historia la artificiosidad de los diálogos y el comportamiento de los personajes. Creo que ese cuidado por la forma hace que se pierda por el camino algo de alma.
También tenía mucha curiosidad por el documental El otro Chiquito (jueves 1 de octubre en Movistar Plus). La curiosidad me entró cuando vi que su foco estaba no tanto en la vida de Chiquito de la Calzada como en la demanda que el humorista puso contra Pepe Navarro y Telecinco por el personaje de Lucas Grijander que interpretaba Florentino Fernández en Esta noche cruzamos el Mississippi. Una de las cosas más curiosas del documental es la intervención de Mario Conde, que cuenta su amistad con Chiquito desde antes de hacerse famoso, e incluso lo imita un poco. A mí lo que más me interesa es toda la parte televisiva y el juicio en sí, por eso su resultado (no lo recordaba y no lo voy a contar por si queréis verlo) me resultó un poco decepcionante. Al final, la realidad es que el documental sí es sobre la vida de Chiquito, pero ha sabido darle una curiosa vuelta original.
También vi los dos primeros capítulos de la comedia Brothers (Apple TV), esa en la que Woody Harrelson y Matthew McConaughey interpretan versiones ficticias de sí mismos que descubren que hay una opción de que sean hermanos. Tuve la sensación de que, muy probablemente, ellos se lo pasaron mejor haciendo la serie que nosotros viéndola. Tiene un tono un poco raro y se apoya en situaciones estrambóticas, en la química entre ellos dos y en ese juego entre cómo son y la imagen que proyectan. Pero el resultado no pasa de ser una comedia sin mucha gracia y sin más.
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