Bienvenidos a The World, un boletín sobre la actualidad internacional. Los martes lo traducimos al español y lo enviamos a los suscriptores de El Times. Buenos días a todo el mundo. El gobierno de Donald Trump está tratando de aumentar la presión sobre la ya tambaleante economía de Irán, como parte del largo y un tanto tortuoso intento de Estados Unidos de encontrar una solución a la guerra y presionar a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz. Los líderes mundiales deben “tomar una decisión” entre “Estados Unidos e Irán”, dijo el lunes el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien se refirió al esfuerzo como “Operación Paria Económico”, aunque no estaba claro exactamente en qué consistiría la operación. En esta edición, examinamos las maneras en que estas nuevas amenazas de sanciones podrían concretarse. También:
EE. UU. intenta ejercer presión económica sobre Irán… otra vezA todas luces, la economía de Irán se encuentra en un estado verdaderamente terrible. En junio, mi colega Farnaz Fassihi escribió sobre la desesperanza económica generalizada que se extiende por todo el país (aquí puedes leer su reportaje en español). Ella habló con el gerente de una fábrica de botellas de plástico, quien dijo que la producción estaba paralizada y todos los empleados habían sido suspendidos porque la fábrica carecía de las materias primas que necesitaba para funcionar. Un médico le dijo que las farmacias estaban racionando las medicinas, y que el Ministerio de Salud había aconsejado a los médicos que solo recetaran los medicamentos esenciales, debido a la escasez. Habló con un empleado del gobierno que recientemente había comprado comestibles a crédito en una tienda del barrio (su sueldo se le acaba a mediados de mes). Cuando regresó a pagar, “la cuenta se había duplicado, porque los precios de todo habían subido”, dijo. Eso fue hace dos meses y medio, y las cosas no han mejorado mucho desde entonces. A Estados Unidos no le queda mucho margen para imponer sanciones amplias a Irán, que ha estado sometido a fuertes sanciones durante años, salvo por un breve respiro tras el acuerdo nuclear de 2015. Con la Operación Paria Económico, Estados Unidos pretende ejercer más presión sobre los socios comerciales de Irán, aunque las medidas específicas que planea tomar aún no están claras; Bessent prometió más anuncios en las próximas semanas. Una pregunta que pende sobre el nuevo esfuerzo es si Estados Unidos realmente planea aplicar sanciones secundarias a China, el mayor consumidor de petróleo iraní. El gobierno de Trump no se equivoca al pensar que la situación económica de Irán es grave. Pero confía en que las autoridades iraníes respondan a una mayor presión negociando, cuando bien podrían responder escalando el conflicto (lee el análisis de la situación, en español).
Resultados mixtos El mundo ha estado ejerciendo presión económica sobre Irán durante décadas. Ha tenido éxito en devastar la economía de Irán; los resultados son decididamente dispares en cuanto a cambiar su comportamiento. Para entender por qué, quise hablar con mi colega Yeganeh Torbati, cuyo libro Stolen Revolution habla en parte sobre por qué no se cumplieron las promesas económicas de la revolución de 1979. Este no es solo un régimen que ha priorizado el crecimiento económico, me dijo Yeganeh. Durante la revolución para derrocar al sah, Ruhollah Jomeini, quien se convertiría en el primer líder supremo de Irán, y otros revolucionarios hicieron alusiones a la idea de mejorar las condiciones materiales de la población. Hablaron de electricidad gratuita para los pobres y de más viviendas; utilizaron un lenguaje con tintes marxistas en el que hablaban de opresores y oprimidos. Luego la revolución triunfó y, ya en septiembre de 1979, Jomeini dejó claras sus verdaderas prioridades: “¡Ninguna persona inteligente puede imaginar que sacrificamos nuestra sangre para que los melones fueran más baratos! [Que] entregamos a nuestra juventud para que la vivienda se volviera asequible… Es por el islam por lo que una persona puede dar su vida. Nuestros santos también dieron sus vidas por el islam, no por la economía. La economía no es digna de esto”. Este es un régimen al que le importa la ideología, dijo Yeganeh; a pesar de todo lo que ha cambiado desde Jomeini, aún conserva eso en su ADN. Ocasionalmente, el régimen se ve obligado a enfrentar la realidad de que las cosas se han vuelto tan graves que su supervivencia está en juego; eso fue lo que los llevó a la mesa para negociar un acuerdo nuclear en 2015, y actualmente la economía está peor, afirmó. Las protestas que sacaron a miles de personas a las calles en enero estuvieron motivadas por la situación económica. Esa es parte de la razón por la que hay una facción dentro de Irán que sí quiere llegar a un acuerdo con Estados Unidos. Pero hay otra facción que sigue convencida de que, en el actual enfrentamiento, Estados Unidos será el primero en ceder.
Un problema de poder de negociación ¿Un problema con el hecho de que el gobierno de Trump quiera intensificar la guerra económica contra Irán? Que esto envía el mensaje de que Estados Unidos no tiene interés en volver a enfrentarse militarmente con Irán, como ha señalado mi colega Anton Troianovski, corresponsal de asuntos globales. La reticencia de Trump a volver a la guerra no sorprenderá a nadie que haya seguido el conflicto y haya visto al presidente lanzar en varias ocasiones graves advertencias sobre la destrucción que está a punto de desatar, solo para después retractarse. Trump tiene un problema de poder de negociación. La guerra es impopular; en Estados Unidos se acercan las elecciones y él no quiere que la guerra sea el tema central de la campaña. Irán lo sabe, y quiere utilizarlo a su favor. Durante el fin de semana, el jefe de seguridad de Irán emitió una advertencia: cualquier país que se uniera a los esfuerzos de Estados Unidos para aislar a Irán sería “considerado por nosotros como un enemigo”. Si la presión económica aumenta, le dijo un analista a Anton, es probable que Irán busque una manera de ejercer nueva presión militar sobre Estados Unidos o sus aliados del golfo Pérsico. Pero también es posible que no tenga que hacerlo. El anuncio de Bessent siguió un patrón familiar. Había pasado días prometiendo un “Día D económico”, el equivalente en sanciones a asaltar las playas de Normandía. Pero cuando finalmente se hizo el anuncio, como lo expresó uno de nuestros reporteros, fue más bien un disparo de advertencia. OTRAS NOTICIAS DESTACADAS
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LAS OPINIONESMark Carney eligió el sufrimiento, pero hizo aquello para lo que los canadienses lo eligieron, escribe Stephen Marche. (Puedes leer su ensayo en español). Trump debe enfrentar la realidad y dejar que Irán controle el estrecho de Ormuz, argumenta Rosemary Kelanic, analista de Medio Oriente. China está ganando en las industrias del futuro. ¿Cómo debería responder el mundo? Ezra Klein habla de esto con el economista Brad Setser. EL DRAMA NUPCIAL DEL DÍA
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