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Y es cierto: el actual ecosistema de Hollywood no ayuda a Guadagnino en su búsqueda de respaldo por las intrincadas relaciones entre fondos de inversión, gigantes tecnológicos y grandes estudios. Un ejemplo: A24 cuenta con el respaldo de Thrive Capital, el fondo de Josh Kushner, cuñado de Ivanka Trump, que tiene un puesto en el consejo de administración de la productora y distribuidora y se encuentra entre los patrocinadores más importantes y de mayor renombre de OpenAI.
El pasado viernes, otro estudio, A24, anunció un acuerdo con Google en temas de IA, por el cual el gigante tecnológico invertirá 75 millones de dólares en la compañía para investigar herramientas de IA.
Me parece obvio que, a medida que los gigantes tecnológicos y de inteligencia artificial se adentran cada vez más en el mundo del entretenimiento y los medios de comunicación, su gestión de ese contenido (o la falta de ella) está siendo llamativa. Y las maniobras de Amazon, YouTube y Meta parecen diseñadas para apoderarse de la pantalla más cercana, el televisor, robándoles tiempo a los estudios tradicionales de cine y televisión. Es ahí donde se pueden entender movimientos como la compra de Roku por parte de Fox por 22.000 millones de dólares. Y ahí entra el acuerdo de David Ellison por 111.000 millones de dólares para combinar Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, lo que crearía una compañía de entretenimiento de un tamaño similar al de Netflix y Walt Disney, asegura The Hollywood Reporter. Varios analistas recuerdan que parte del dinero procede del gigante tecnológico Oracle, con Larry Ellison, padre de David, ofreciendo sus acciones de Oracle como garantía para la operación.
Si leéis la newsletter de Natalia Marcos sobre Televisión ya sabréis que YouTube está teniendo un crecimiento espectacular de consumo en las televisiones. Y que ahora es un mastodonte del entretenimiento: el año pasado ingresó en sus cuentas 60.000 millones de dólares. Esta semana Instagram anunció en The Hollywood Reporter que comenzaban a probar contenido de vídeo horizontal de formato largo y episódico en su aplicación de televisión. Ummmm.
El analista Alex Weprin escribe en THR: “Cada minuto que alguien ve a un creador en la televisión a través de YouTube o Instagram es un minuto que no está viendo un servicio de streaming premium, y si Instagram y YouTube llegan a representar la mayor parte del tiempo de visualización de televisión, la industria podría caer en una situación de la que simplemente no se recuperaría”. Yo no sé si habrá guerra o, finalmente, aplastamiento empresarial cuando las tecnológicas devoren a los estudios y a plataformas como Netflix, pero que vamos a vivir convulsiones en la Fuerza (del neocapitalismo más furibundo) lo tengo clarísimo.
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