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Buenos días a todo el mundo. Siete empresas tecnológicas estadounidenses dominan el mercado bursátil de EE. UU., que, a su vez, domina los mercados bursátiles mundiales. Estas empresas están valoradas en billones de dólares. Sus valoraciones astronómicas se basan cada vez más en una única apuesta: la inteligencia artificial. Durante un tiempo, parecía que tenías que prestar atención a lo que ocurría en la IA porque estaba cambiando el mundo en tiempo real. Si lo ignorabas, podías quedarte atrás en el trabajo. Ahora, empieza a parecer que no puedes ignorarla por otra razón: ¿Podría la IA hundir la economía mundial? Hoy hablo con mi colega Cade Metz en Silicon Valley para saber si el auge de la IA es en realidad una burbuja. También:
¿Boom o burbuja de la IA?En 2014 leí La segunda era de las máquinas, un libro de dos economistas del MIT. Los autores ofrecían una especie de visión utópica de la inteligencia artificial: la tecnología conduciría a una era de hiperproductividad y abundancia, en la que la única cuestión sería cómo distribuir sus beneficios de forma justa. Aún puede ser que lleguemos hasta allí, pero hay que decir que el camino hacia la utopía, si es que ese es nuestro destino, no será fácil. Los temores actuales sobre si la IA se ha vuelto demasiado dominante en la economía mundial —¿qué ocurre si no es todo lo que parece?— conviven con otras: ¿Qué pasaría si la IA sí resulta ser todo lo que se dice que es y pudiera sustituir a todos esos humanos? ¿Sería realmente un buen resultado? Hablé con mi colega Cade Metz, quien escribe sobre inteligencia artificial. Me dijo que todas las revoluciones tecnológicas han creado ansiedad durante la transición de lo viejo a lo nuevo, cuando se destruyen puestos de trabajo, se pierde dinero y las empresas quiebran. La cuestión es qué surge al otro lado. Cade, ¿es este auge de la IA en realidad una burbuja de IA? Esa es la pregunta del millón. O mejor dicho: la pregunta del billón de dólares. Esta tecnología está apuntalando la economía de muchas maneras. Pero estamos en un punto en el que no estamos seguros de hacia dónde se dirige. Es difícil incluso para las empresas que construyen la tecnología articular hacia dónde van. Algunas de estas empresas ni siquiera están obteniendo ganancias. ¿Cómo se justifican las valuaciones? Algunas de estas empresas son enormemente rentables. Google, Meta, Amazon y Microsoft ganan miles de millones de dólares al trimestre, con productos que no están fundamentalmente relacionados con la IA. Pero su estado de resultados también se ve impulsado por el interés que hay en la IA. Para crear estas tecnologías se necesitan enormes cantidades de potencia informática. Google dispone de esa potencia informática. También Amazon, Microsoft y Meta. Todos los demás que se suben al tren de la IA le pagan a esas empresas por esa potencia informática. Así que hay todo ese dinero que se inyecta en estas grandes empresas, y por eso sube el precio de sus acciones, sube su valoración, suben sus ingresos. Todo eso tiene sentido. Pero si esas otras empresas más pequeñas no empiezan a ganar dinero lo antes posible, podría surgir un problema. Si esto es una burbuja y estalla, ¿cuán grave sería? La burbuja puntocom es una posible analogía. Lo que ocurrió en ese entonces fue que mucha gente perdió mucho dinero: gente que había invertido en la tecnología, gente que estaba construyendo la tecnología. Muchas empresas desaparecieron, ¿verdad? Y algunas grandes compañías quebraron. Así que no fue poca cosa. Pero la economía en general no se vio afectada de la misma manera en que sí se vio afectada en la crisis financiera de 2008, que es otra analogía posible. A algunas personas les preocupa lo que denominan riesgo sistémico potencial en la economía, algo que la asemejaría más a la crisis de 2008. Hay inversores muy apalancados que están contrayendo mucha deuda y es difícil saber cuánta deuda, quién la tiene, cuán extendida está.
Y para todas estas empresas que apuestan a lo grande por la IA, ¿cómo sería ganar en esta apuesta? Por ejemplo, una empresa como OpenAI cree que en pocos años ganará decenas de miles de millones de dólares al año. Ya están obteniendo ingresos de miles de millones de dólares. Pero están perdiendo aún más porque es muy caro construir estas cosas. Creen que para 2030 darán la vuelta. Puede que sí. Pero aunque la tecnología salga adelante, no todo el mundo puede ganar aquí. Es un campo con muchos jugadores. Habrá ganadores y perdedores. Otra analogía que puede servir es el auge del ferrocarril en el siglo XIX. La invención de la máquina de vapor provocó un auge en la construcción de ferrocarriles. Se construyeron líneas de ferrocarril una al lado de la otra. Y eso es en gran parte lo que está ocurriendo aquí: tienes a todas estas empresas haciendo exactamente lo mismo: construyendo estos enormes centros de datos. Mucha gente cree que ahora mismo se está creando un exceso de capacidad. Lo que implica que habrá muchos perdedores a largo plazo. ¿Quieres darnos tu opinión sobre este boletín? Responde a nuestra breve encuesta aquí. OTRAS NOTICIAS DESTACADAS
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(Haz clic en la imagen superior para dar con la respuesta). ANTES DE QUE TE VAYAS…Quizá sepas que vivo en Gales. Fue una adaptación trasladarme a Cardiff después de vivir en París, Londres y Berlín. Al principio echaba de menos la energía, la diversidad, la sensación de libertad que conlleva la escala de esos lugares. Pero lo que he aprendido aquí es el poder de la comunidad. El cómico galés Rob Brydon bromea diciendo que si le mencionas a un galés a alguien de Gales, o conoce a alguien emparentado con esa persona o que fue a la escuela con ella. Cuando dejo a mi hijo en la puerta del colegio, no solo me tropiezo con mi cuñada, sino que veo a mi peluquero, al chico que dirige nuestro gimnasio y, sí, a media decena de personas que fueron al colegio con mi esposo. El fin de semana pasado, el actor Matthew Rhys estuvo en la ciudad, para hacer un espectáculo unipersonal sobre el actor Richard Burton (¡galés!) en un escenario local. Matthew creció en Cardiff y, sí, fue a la escuela con mi marido. Era parte de una gira de recaudación de fondos para un nuevo Teatro Nacional de Gales que Michael Sheen, otro actor galés, está impulsando. En la recepción posterior hablé con el ayudante de Michael (quien fue al colegio con mi marido). Con esa sensación de comunidad surge un extraordinario sentimiento de orgullo nacional, alegre e integrador, que para mí personalmente, como alemana, ha sido una revelación. Una de las expresiones más emocionantes de esto fue la charla de ánimo que Michael Sheen dio en 2022 a la selección galesa de fútbol antes de que se dirigiera a participar en la Copa del Mundo. Mírala aquí. Es increíble. La canción mundialista de esta semana es galesa, por supuesto: “It’s Not the End of the World?” de los Super Furry Animals. El cantante principal, Gruff Rhys, no fue al colegio con mi marido (¡pero su esposa sí!). Que tengas un buen fin de semana. — Katrin
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